Jalisco

¿Qué platillo no perderte en Guadalajara si asistes al Mundial 2026?

Descubre la riqueza culinaria de Jalisco durante la justa deportiva más importante del mundo y transforma tu viaje en una experiencia inolvidable

El platillo insignia por excelencia es la torta ahogada, un verdadero emblema culinario de la región. ESPECIAL / CANVA

A solo días de que el balón ruede en el Mundial de la FIFA 2026, miles de aficionados aterrizan en tierras tapatías. Más allá de la pasión futbolera, la verdadera victoria será conquistar el paladar con la inigualable oferta gastronómica que esta sede mundialista tiene preparada para el mundo.

La vibrante ciudad de Guadalajara, orgullosa capital del estado de Jalisco, se viste de gala para recibir a turistas de todos los continentes. Mientras el imponente Estadio AKRON se prepara para albergar los emocionantes encuentros, las calles aledañas y los mercados tradicionales ya desprenden aromas irresistibles.

El rey de la calle: La Torta Ahogada

El platillo insignia por excelencia es la torta ahogada, un verdadero emblema culinario de la región. Este manjar consiste en un pan salado de costra dura conocido como birote, relleno de jugosas carnitas de cerdo y sumergido en una salsa de jitomate y chile de árbol.

Su nivel de picante puede ajustarse perfectamente al gusto del comensal, pidiéndola "media ahogada" o "bien ahogada". Es el remedio infalible después de una larga noche de celebración mundialista y un imperdible absoluto en cualquier recorrido turístico por la ciudad.

Caldos que reconfortan el alma

Otro gigante indiscutible de la gastronomía local es la birria, tradicionalmente elaborada con suculenta carne de chivo o res. Se cocina a fuego lento con una mezcla secreta de chiles y especias, sirviéndose en un caldo humeante que revitaliza los sentidos al instante.

Por su parte, la carne en su jugo ofrece una experiencia de sabor diferente, pero igualmente cautivadora para los visitantes. Este platillo lleva pequeños trozos de carne de res, tocino crujiente y frijoles de la olla, todo nadando en un caldo verde esmeralda exquisito.

Ambas opciones representan la calidez de la hospitalidad tapatía en su máxima expresión. Los restaurantes tradicionales suelen acompañar estos platillos con tortillas de maíz recién hechas, cebolla picada, cilantro fresco y un toque de limón que resulta absolutamente indispensable para realzar los sabores.

Dulces y bebidas para el calor mundialista

Para mitigar el intenso calor primaveral que caracteriza a la región durante el torneo, el tejuino es la bebida ancestral que todo turista debe probar. Elaborada a base de masa de maíz fermentado y piloncillo, se sirve con abundante hielo, sal y una refrescante nieve de limón.

En el dulce apartado de los postres, la jericalla se roba el protagonismo absoluto de las mesas tapatías. Este postre típico, muy similar a un flan pero con una costra dorada y tostada en la superficie, nació hace siglos en los antiguos hospicios de la ciudad.

Degustar una jericalla fría después de un partido intenso es la forma ideal de cerrar con broche de oro cualquier comida. Su textura suave y su inconfundible sabor a vainilla y canela conquistan rápidamente los paladares de chicos y grandes por igual.

OA

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