Con un llamado a convertir el conocimiento, el diálogo y las propuestas en políticas públicas que mejoren la vida cotidiana de las ciudades y de las personas que habitan en ellas, este miércoles concluyó Hábitat LATAM Guadalajara 2026, encuentro organizado por la Universidad de Guadalajara (UdeG) que reunió a representantes de gobiernos, organismos internacionales, academia, sector productivo, sociedad civil y estudiantes para analizar los principales desafíos urbanos de América Latina.
En su mensaje de clausura, emitido desde el Paraninfo Enrique Díaz de León, el maestro Sergio Roldán Gutiérrez, director general de City Science Lab de la UdeG y director general de Hábitat LATAM Guadalajara 2026destacó que fueron más de cinco mil personas las que se dieron cita en este importante evento, el cual tuvo la participación de 12 países de América Latina y el Caribe y siete países del resto del mundo; además de la presencia de agencias de la Organización de las Naciones Unidas.
"El Hábitat LATAM nunca se cierra porque es un proyecto que investiga el proceso con las ciudades en el resto del continente. Pero este año decidimos salir del escenario y estuvimos en la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco, en el Paraninfo Enrique Díaz de León, en el Hospicio Cabañas, caminando y recorriendo la ciudad", dijo.
Como parte de las actividades finales también se presentaron los resultados de las 11 mesas de trabajo, en las que participaron 11 ciudades y se analizaron problemáticas urbanas específicas. Los repositorios con los resultados quedaron abiertos para consulta y seguimiento, destacó la Universidad de Guadalajara.
En su mensaje, Fernanda Lonardoni, representante subregional de ONU-Hábitat para México, Cuba y Centroamérica, destacó la importancia de que el encuentro permitiera hablar no solamente de las soluciones, sino también de los problemas que enfrentan las ciudades y de las diferencias entre las decisiones que se toman desde las instituciones y las realidades que viven las comunidades.
"No salimos con todo resuelto. Está bien. Salimos con mejores preguntas, mejor planteadas, sobre cómo escuchar de verdad a las comunidades, sobre cómo cerrar las brechas distintas entre lo que se decide en una mesa entre lo que se vive en el territorio. Y con una determinación de seguir trabajándolas", expresó.
La representante de ONU-Hábitat resaltó además la participación de 200 estudiantes de distintas universidades de Jalisco. Además de que discutieron 16 tópicos, elaboraron 14 hojas de trabajo, de las cuales siete se convirtieron en resoluciones.
El maestro Luis Gustavo Padilla Montes, coordinador general de Vinculación de la UdeG y director de la Exposición Hábitat LATAM Guadalajara 2026, destacó que uno de los objetivos del encuentro fue propiciar la convivencia y el diálogo entre universidad, gobierno, sector productivo y sociedad civil.
"Durante estos dos días se compartieron espacios de exposición que se convirtieron en la prolongación del programa académico. Seguramente se dieron cuenta de que había un espacio muy particular adentro de los auditorios o en las propias salas, pero también hubo un espacio exterior que armonizó con la construcción de este diálogo y muchas de las ocasiones los diálogos académicos terminan materializándose en estos espacios de convivencia", comentó.
Padilla Montes señaló que la exposición permitió mostrar tecnologías, materiales, prototipos, modelos de gestión y experiencias comunitarias, con lo que el intercambio dejó de permanecer únicamente en el terreno de las ideas.
Por su parte Héctor García Curiel, director de la Convención Hábitat LATAM Guadalajara 2026, señaló que los problemas urbanos abordados durante el encuentro son compartidos por buena parte de las ciudades latinoamericanas y afirmó que Hábitat LATAM busca consolidarse como un espacio de referencia para discutirlos.
"Lo que ocurre en una ciudad ocurre prácticamente en todas las de América Latina. Este evento se consolida como el más importante de América Latina en el tema de ciudades. Yo creo que es el arranque de una serie de aspectos que incidirán directamente en todas las ciudades. De aquí seguramente saldrán políticas públicas que a todos nos ayuden a ese bienestar al que aspiramos vivir en las ciudades", destacó.
García Curiel destacó también la creación de las cátedras Carlos Moreno y Kent Larson, que estarán vinculadas con la investigación y discusión de temas urbanos.
La ceremonia incluyó además la premiación de un concurso fotográfico en el que se recibieron alrededor de 800 fotografías, de las cuales fueron seleccionadas 20 para la etapa final. El primer lugar fue para Víctor Hugo Casillas, el segundo lugar para Angélica Villalpando, y el tercer lugar Itzel Atzhiri Michel.
La vivienda puede ser un derecho y no una mercancía: Enrique Cal
Con más de cinco décadas de experiencia en la construcción de vivienda colectiva, el presidente de la Federación Uruguaya de Cooperativas de Vivienda por Ayuda Mutua (FUCVAM), Enrique Cal, compartió la experiencia de este modelo que ha permitido a miles de familias acceder a vivienda digna mediante la organización, la autogestión y el trabajo colectivo.
Durante su conferencia magistral en Hábitat LATAM Guadalajara 2026, destacó que el modelo uruguayo se sustenta en tres elementos fundamentales: un marco jurídico que favorece el cooperativismo, el financiamiento estatal y el acceso a la tierra.
Enrique Cal además explicó que FUCVAM actualmente agrupa a alrededor de 750 cooperativas. El modelo permite que las familias participen directamente en la construcción de sus viviendas mediante horas de trabajo, mientras el Estado proporciona financiamiento para cubrir aspectos como la tierra, materiales y asesoramiento técnico.
Señaló que uno de los principios centrales es la propiedad colectiva por lo que los cooperativistas no pueden vender individualmente sus viviendas. De esta manera, se busca evitar que la vivienda se convierta en un bien sujeto a la especulación inmobiliaria.
"Por eso para nosotros la consigna de que la vivienda es un derecho y no una mercancía la hacemos realidad. Otro de los pilares es la ayuda mutua, por lo que cada familia debe aportar entre 21 y 25 horas semanales de trabajo durante el periodo de construcción", indicó.
A ello se suman la democracia directa y la autogestión, ya que las decisiones de las cooperativas son tomadas por sus integrantes mediante asambleas, mientras que los propios cooperativistas administran los recursos destinados a la construcción, refirió la UdeG en un comunicado.
Cal también advirtió que uno de los principales desafíos es recuperar el sentido de comunidad frente al avance del individualismo y extender el modelo hacia sectores en situación de vulnerabilidad.
"Estamos tratando de generar organización colectiva en los sectores más vulnerados de nuestra sociedad. Las personas privadas de libertad, el colectivo LGTBQ, las personas que están saliendo de la situación de calle y familias ocupantes porque vivían abajo de un puente. Con ellas estamos generando cinco experiencias piloto", finalizó.
JM