Jalisco

El mito del agua helada; ¿a qué temperatura hidrata mejor?

Con las temperaturas superando los 35 grados en la ciudad, elegir entre agua fría o al tiempo parece un dilema diario

Descubre qué dice la ciencia médica sobre la hidratación perfecta con agua para proteger tu cuerpo del golpe de calor y por qué tu elección de hoy sí importa. EL INFORMADOR / ARCHIVO / ESPECIAL / CANVA

Durante la actual temporada de estiaje y calor extremo en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG), la duda sobre cómo hidratarnos correctamente con agua se vuelve una constante entre los ciudadanos. Saber elegir la temperatura adecuada de nuestras bebidas es vital para mantener la salud intacta.

Especialistas médicos y voceros del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) han analizado a profundidad qué sucede exactamente en nuestro organismo al ingerir líquidos a diferentes temperaturas cuando el clima exterior resulta verdaderamente sofocante, peligroso y físicamente agotador.

La respuesta médica fundamental a este debate cotidiano es bastante clara y directa: lo más importante siempre será reponer los líquidos perdidos. El cuerpo humano necesita agua para sobrevivir, independientemente de los grados centígrados a los que se encuentre tu bebida.

Sin embargo, cuando el termómetro ambiental se dispara peligrosamente, el cuerpo humano activa de inmediato un complejo proceso biológico conocido médicamente como termorregulación. Este mecanismo es el encargado principal de mantener todos tus órganos internos a salvo del temido sobrecalentamiento.

¿Qué le pasa a tu cuerpo con el agua fría durante una ola de calor?

Diversos estudios clínicos demuestran que beber agua fría, idealmente entre los 4 y 10 grados Celsius, ayuda a reducir la temperatura central del cuerpo de una forma mucho más rápida y eficiente tras una exposición prolongada a los rayos del sol.

Instituciones globales de gran prestigio como la Organización Mundial de la Salud (OMS) señalan constantemente que una hidratación adecuada previene el temido agotamiento por calor. En este sentido práctico, el agua fresca suele ser mucho más apetecible para la mayoría.

Al resultar mucho más agradable al paladar durante una intensa ola de calor, las personas tienden a consumir mayores cantidades de agua fría de forma natural y sin esfuerzo. Esto facilita enormemente alcanzar la meta diaria de hidratación recomendada por especialistas.

Por otro lado, el agua a temperatura ambiente resulta ideal para quienes sufren de sensibilidad dental severa o problemas digestivos crónicos. Consumirla de esta manera evita el choque térmico repentino que algunos estómagos sensibles no logran procesar de manera adecuada.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor

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