Jalisco

¿Duermes 8 horas y sigues cansado? El misterio de la fatiga matutina

Hoy, la ciencia revela que la cantidad de descanso no garantiza la energía matutina, un hallazgo crucial para mejorar tu rendimiento y evitar que el cansancio crónico afecte tu salud y productividad

El estrés urbano y la exposición nocturna a pantallas alteran la producción natural de melatonina, la hormona fundamental que se encarga de regular nuestro reloj biológico. ESPECIAL / CANVA

Especialistas de la Fundación Nacional del Sueño han identificado que el problema principal no radica en el tiempo que pasamos en la cama, sino en la calidad del descanso. Este fenómeno afecta severamente a la población adulta y trabajadora, manifestándose con pesadez durante las primeras horas de la mañana.

La respuesta a este enigma médico se encuentra en un concepto clínico conocido como inercia del sueño, un estado fisiológico transitorio de deterioro cognitivo. Ocurre exactamente cuando el cerebro es forzado a despertar de manera abrupta durante la fase de sueño profundo, dejando al individuo en desorientación temporal.

En Guadalajara, médicos especialistas en trastornos del descanso han notado un aumento alarmante de pacientes con fatiga crónica en sus consultas recientes. El estrés urbano y la exposición nocturna a pantallas alteran la producción natural de melatonina, la hormona fundamental que se encarga de regular nuestro reloj biológico.

La calidad del descanso importa mucho más que la cantidad de horas

Investigadores de la Universidad de Harvard explican que el ciclo nocturno se divide en varias fases, y completarlas sin interrupciones es vital para el organismo. Si una persona duerme ocho horas, pero sufre de microdespertares constantes, su cerebro jamás alcanza el descanso reparador necesario para funcionar correctamente.

Otro factor determinante es la apnea obstructiva del sueño, un trastorno silencioso que bloquea las vías respiratorias durante la noche. Quienes la padecen dejan de respirar por breves segundos, lo que obliga al corazón y al cerebro a trabajar horas extra en lugar de recuperarse del desgaste diario.

Además, el consumo de cafeína o alcohol en las horas previas al descanso fragmenta la arquitectura del sueño de manera casi invisible. Aunque el individuo no recuerde haberse despertado en la madrugada, los monitoreos cerebrales demuestran que el descanso fue superficial, fragmentado y de muy baja calidad clínica.

OA

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