La música suele llegar al cine cuando las imágenes necesitan algo que las palabras no pueden expresar. Una mirada suspendida en el tiempo, la tensión de una escalera vacía, una despedida en medio del mar o el temblor de una tragedia anunciada encuentran en la orquesta una forma de resonar más allá de la pantalla. Sobre esa relación entre sonido e imagen está construido el primer programa de la segunda temporada de la Orquesta Filarmónica de Jalisco, que esta temporada trasladará temporalmente su actividad al Conjunto Santander de Artes Escénicas.
Bajo la dirección artística de José Luis Castillo y con la participación de la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba, el concierto reunirá obras que han dejado huella tanto en las salas de concierto como en la historia del cine. El programa incluye la "Fantasía sobre un tema de Thomas Tallis" de Ralph Vaughan Williams, la "Suite de Psicosis" y la "Suite de Fahrenheit 451" de Bernard Herrmann, el célebre "Adagietto" de la Quinta Sinfonía de Gustav Mahler y el "Intermezzo" de "Cavalleria rusticana" de Pietro Mascagni.
Mudanza temporal debido al Mundial 2026
La elección del repertorio responde también al momento que atraviesa la agrupación. Debido a las adecuaciones vinculadas con la actividad mundialista en Guadalajara, la Filarmónica trasladará temporalmente sus conciertos fuera del Teatro Degollado y encontrará en el Conjunto Santander una nueva sede para esta temporada. “Una de las primeras colaboraciones naturales que se dio fue con la Universidad de Guadalajara y el Conjunto Santander. Nosotros ya tenemos antecedentes de programas relacionados con música y cine en ese recinto, así que quisimos retomar esa línea y darle continuidad”, explica Castillo, conversando para EL INFORMADOR.
La colaboración adquiere además un significado especial por la presencia de la Orquesta de Cámara Higinio Ruvalcaba, integrada por jóvenes músicos que comienzan a abrirse camino dentro de la escena profesional. Para muchos de ellos, presentarse en uno de los escenarios más importantes de la ciudad representa una oportunidad de crecimiento artístico y de encuentro con nuevos públicos.
El sonido que inspira a la imagen
El programa parte de una idea sencilla: muchas de las obras que el público asocia con determinadas películas fueron concebidas mucho antes de existir esas imágenes. La música llegó primero y el cine encontró después una manera de dialogar con ella.
Castillo recuerda que algunos directores construyeron su lenguaje visual precisamente a partir de obras preexistentes. “El caso de Kubrick me parece particularmente significativo. Él decía que filmaba, ideaba y montaba a partir de música previamente compuesta. Tenía una enorme colección de discos y muchas veces imaginaba las escenas escuchando música. Existen muchas maneras de relacionarse con la música dentro del cine. Una es la música escrita específicamente para una película y otra es cuando el director establece el diálogo entre una obra ya existente y la narración cinematográfica”, dice.
Dentro de ese recorrido, Bernard Herrmann ocupa un lugar central. El compositor estadounidense aparece dos veces en el programa y funciona como una especie de eje invisible que conecta distintas maneras de entender la música para cine. Su trabajo con Alfred Hitchcock cambió para siempre la forma en que el terror podía escucharse. “La música de Herrmann utiliza relativamente pocos elementos. Eso permite que el espectador identifique de inmediato la relación entre la imagen y el sonido. Pienso en los motivos asociados a los cuchillos, al agua o a las escaleras en "Psicosis". Al repetirse constantemente, terminan formando una asociación inmediata con determinadas acciones. Muchas veces la música incluso anuncia aquello que está por suceder”, señala el director.
Obras que trascienden la pantalla
El programa también propone un diálogo con piezas cuya vida ha trascendido a las películas donde fueron utilizadas. El ejemplo más evidente es quizá el "Adagietto" de Mahler, convertido para muchos en sinónimo de nostalgia y muerte tras su utilización en "Muerte en Venecia" de Luchino Visconti, pese a que originalmente fue concebido como una declaración amorosa para Alma Mahler. Para Castillo, esa transformación habla de la capacidad de las obras para generar nuevas lecturas con el paso del tiempo. “No solo habla de las obras, sino de cómo pueden ser leídas desde momentos incluso contradictorios. En el caso de 'Muerte en Venecia', tampoco podemos olvidar que amor y muerte son conceptos profundamente cercanos. Quizá no sea una contradicción, sino una forma de superar ambos contrarios”.
La selección también invita a reflexionar sobre la manera en que el cine se ha convertido en una puerta de entrada hacia el repertorio sinfónico para nuevas generaciones. Millones de espectadores conocieron a Mahler, Vaughan Williams o Mascagni gracias a una película antes que a una sala de conciertos. “Perfectamente puede convertirse en una puerta de entrada. No hay ninguna duda. Pero también ocurre al revés. Escuchamos una música y de inmediato recordamos una secuencia, una escena o una película entera. Es una puerta que puede abrirse en ambas direcciones”.
La programación concluye con el "Intermezzo" de "Cavalleria rusticana", pieza que Martin Scorsese incorporó a "Toro salvaje" para acompañar algunos de los momentos más intensos de la historia del boxeador Jake LaMotta. Junto con Mahler, Vaughan Williams y Herrmann, forma parte de una constelación de obras capaces de sostenerse por sí mismas, lejos de la pantalla. “Las dos suites de Herrmann pueden sostenerse perfectamente por sí mismas. No necesitan de la imagen para ser comprendidas ni disfrutadas. Lo mismo ocurre con Mahler, con Mascagni o con Vaughan Williams. Son obras que siguen contando historias incluso cuando desaparece la película”.
Con este concierto, la Filarmónica inicia una nueva etapa temporal fuera del Degollado. El cambio de recinto modifica ciertas rutinas de trabajo, pero mantiene intacta la intención artística de la temporada: acercar la música sinfónica a distintos públicos y recordar que, mucho antes de convertirse en banda sonora, estas partituras ya contenían mundos enteros capaces de habitar la imaginación por cuenta propia.
OFJ PROGRAMA 1
Música de cuerdas para cine
14 jun 2026 — 13:00 h
Sala 2
90 min
Boletos desde $200 pesos
NG