Elena Rybakina logró arrebatarle el título del Abierto de Australia 2026 a la número uno del mundo, a Aryna Sabalenka, en un intenso partido que se fue hasta los tres sets y que abarcó poco más de dos horas. El marcador final que otorgó el trofeo a la joven de Kazajstán fue 6-4, 4-6 y 6-4.
Rybakina supo resistir un inicio adverso en el tercer set y terminó imponiendo su solidez al servicio y su sangre fría en los puntos decisivos. Sabalenka, campeona en 2023 y 2024 en Melbourne, llegó a dominar por momentos el encuentro, pero no consiguió sostener la ventaja ante la reacción de su rival.
El partido confirmó la igualdad entre dos de las jugadoras más potentes del circuito y se decidió por pequeños detalles en los momentos clave. Además, supuso un giro respecto a la Final de Melbourne de 2023, cuando la victoria cayó del lado de Sabalenka.
El desenlace de esta madrugada en el Abierto de Australia respondió al perfil que ambas habían mostrado durante todo el torneo: puntos cortos, servicios dominantes y un intercambio constante de iniciativa desde el fondo de la pista.
El cambio en la historia del tenis
A sus 26 años, Rybakina confirma así su condición de una de las grandes especialistas en superficies rápidas. Campeona de Wimbledon en 2022 y habitual en las rondas finales de los torneos de categoría WTA 1000, la tenista nacida en Moscú y nacionalizada kazaja ha construido su carrera sobre un servicio potente y una notable economía de movimientos desde el fondo de la pista.
Su capacidad para acortar puntos y su serenidad en los momentos de presión la han convertido en una rival temida en el circuito.
El enfrentamiento con Sabalenka se ha consolidado en los últimos años como una de las rivalidades más atractivas del tenis femenino. Ambas ya se habían visto las caras en la final del Abierto de Australia de 2023, un duelo que terminó con victoria de la bielorrusa tras remontar un primer set adverso.
Desde entonces, sus cruces se han caracterizado por la paridad y por un alto nivel de exigencia física y mental.
El triunfo en Melbourne supone para Rybakina su segundo título de Grand Slam y refuerza su posición entre las jugadoras más consistentes del panorama actual. Para Sabalenka, pese a la derrota, la final confirma su regularidad en el primer gran torneo del calendario y su capacidad para mantenerse en la élite.
Con información de EFE.
FF