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¿Por qué México tuvo pocos partidos en el Mundial 2026?

A pesar de su inmensa tradición futbolera, el país azteca solo recibió una pequeña fracción de los 104 encuentros del torneo organizado por la FIFA

El futbol contemporáneo es una industria global donde la rentabilidad y la eficiencia logística dictan las reglas del juego. ESPECIAL / CANVA

Mientras la fiebre mundialista inunda las calles este 27 de junio de 2026, muchos aficionados se hacen la misma pregunta: ¿Por qué nos tocaron tan pocos juegos? Entender esta decisión revela cómo el futbol moderno prioriza los dólares y la infraestructura sobre la pasión histórica de un país.

La Copa del Mundo actual es la más grande de la historia, con 48 selecciones compitiendo por la gloria. Sin embargo, de los 104 encuentros programados, el territorio mexicano solo aseguró 13 compromisos.

Esta cifra resulta contrastante si consideramos que la nación azteca es la primera en albergar el torneo por tercera ocasión. La respuesta a esta disparidad no radica en la falta de afición, sino en un modelo de negocio fríamente calculado.

Cuando se presentó la candidatura conjunta United 2026, el acuerdo original establecía una clara jerarquía. Estados Unidos siempre fue concebido como anfitrión principal, dejando a sus vecinos como sedes complementarias.

Incluso antes de que el torneo se expandiera, el plan inicial contemplaba que los estadounidenses recibieran la inmensa mayoría de los juegos. La proporción siempre fue diseñada para maximizar el impacto comercial en el mercado más lucrativo de Norteamérica.

El peso de los dólares y la infraestructura 

El factor económico es, sin duda, el principal responsable de esta distribución desigual en el calendario mundialista. La FIFA, bajo el mandato de Gianni Infantino, proyectó ingresos récord que superan los once mil millones de dólares para este ciclo.

Para alcanzar estas cifras astronómicas, el organismo rector necesitaba estadios con capacidades masivas y zonas VIP altamente rentables. Los recintos de la NFL en territorio estadounidense cumplen con creces estos estrictos requisitos financieros.

La venta de boletos en dólares, los patrocinios locales y el alto poder adquisitivo del mercado estadounidense inclinaron la balanza. Simplemente, cada partido disputado al norte de la frontera genera ganancias que difícilmente se igualarían en otras latitudes.

OA

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