La cancha Philippe Chatrier fue escenario de una final memorable en Roland Garros 2026, donde el alemán Alexander Zverev escribió uno de los capítulos más importantes de su carrera al conquistar el primer título de Grand Slam de su trayectoria tras imponerse al italiano Flavio Cobolli en un emocionante duelo que se extendió durante 4 horas y 19 minutos.
Zverev se coronó después de varios años
Con parciales de 6-1, 4-6, 6-4, 6-7(5) y 6-1, Zverev logró finalmente coronarse en un torneo importante después de varios años de búsqueda constante y tras quedarse anteriormente a las puertas de la gloria en los escenarios más destacados del tenis mundial.
El encuentro comenzó de manera ideal para el alemán. Desde los primeros juegos mostró agresividad y determinación, consiguiendo un rompimiento de servicio que marcó el rumbo del primer set. Su potencia desde el fondo de la cancha y la efectividad de su saque le permitieron dominar ampliamente a Cobolli, quien parecía incapaz de encontrar respuestas ante el ritmo impuesto por el tercer mejor jugador del mundo.
Sin embargo, el italiano reaccionó en el segundo parcial. Poco a poco ganó confianza y comenzó a incomodar a Zverev con intercambios más largos y una mayor consistencia desde la línea de base. Esa mejoría le permitió equilibrar las acciones y quedarse con el set para devolver la incertidumbre a la definición.
Zverev inclinó la balanza a su favor
La respuesta del alemán llegó en el tercer episodio. Con experiencia y paciencia, encontró un rompimiento clave que terminó inclinando la balanza a su favor. No obstante, Cobolli se negó a rendirse y protagonizó una espectacular remontada en el cuarto set.
El momento más dramático de la final se vivió precisamente en ese episodio. Cuando parecía que el italiano podía cerrar el parcial, dejó escapar de manera increíble un punto que habría significado la conclusión del set. A pesar del golpe anímico, mantuvo la concentración y logró imponerse en el tie break para forzar una quinta y definitiva batalla.
Ya en el desenlace, la experiencia de Zverev terminó siendo determinante. El alemán aprovechó las inconsistencias de su rival al servicio y mostró una versión contundente para sellar el triunfo. Aunque registró nueve dobles faltas, compensó esa cifra con un sólido 76 por ciento de efectividad en sus saques.
De esta manera, Alexander Zverev cumplió el sueño que persiguió durante años y levantó por primera vez un trofeo de Grand Slam, mientras que Cobolli, en su debut en una final de esta magnitud, dejó una actuación que confirma su prometedor futuro dentro del circuito profesional.
AS