La aparición de Kelly Osbourne durante el homenaje a su padre, el músico Ozzy Osbourne, en la gala de los premios Grammy, sorprendió a la industria por su imagen transformada.
La delgadez extrema de la presentadora se convirtió en el foco de atención, desplazando incluso el sentido tributo familiar.
Los asistentes comentaron la "fragilidad que transmitía la figura de Kelly", quien, vestida con un diseño negro ajustado y sin mangas, exhibía brazos inusualmente delgados.
Un amigo cercano, presente en la fiesta previa organizada por Clive Davis, relató al diario británico Daily Mail:
"Se ve aún más delgada en persona, daba miedo. No es normal. La conozco desde hace años y jamás la había visto así, ni remotamente".
La preocupación fue unánime entre quienes la rodearon esa noche.
"Lo primero que noté es cómo su cara se ve hundida, sus pómulos sobresalen. Cuando habla, se ve diferente, algo raro. Es preciosa, pero estar así de delgada es duro", sostuvo.
AO