El Fan Fest reunió una vez más a la afición de Guadalajara con la de Colombia, dos fanaticadas que ya habían forjado una fuerte relación en el partido que la escuadra sudamericana disputó en la Perla Tapatía ante el Congo y el duelo contra Suiza fue una nueva invitación para que los cafetaleros y tapatíos unieran fuerzas una vez más.
Sin embargo, a pesar de que el resultado no fue el esperado dentro de la cancha, el ambiente de los más de dos mil presentes en la Plaza de la Liberación durante el partido fue de fiesta futbolera para disfrutar de los Octavos de Final.
Colores, calor y el nerviosismo del silbatazo
Desde minutos antes del partido, las playeras albicelestes de Argentina y rojas de Egipto fueron reemplazadas por las amarillas de Colombia, otras cuantas de Camilo Vargas con el Atlas y entre la gente lucieron dos banderas suizas de Lukas y Till, los únicos del bando helvético bajo el fuerte sol y el intenso calor que no perdonaron y a pesar de que hubo quien resistió en el centro de la explanada, la mayoría de los presentes buscó la sombra de los árboles y vio el partido en alguna de las pantallas adicionales.
El silbatazo inicial fue acompañado de gritos generalizados de “Colombia, Colombia” con entusiasmo. Cada llegada al área de uno de los dos equipos venía con gritos ahogados que aumentaron el nerviosismo que crecía con cada instante sin que ninguno de los dos equipos marcara.
El espectáculo de la afición y el drama del tiempo extra
Ante los momentos de bajo espectáculo dentro de la cancha, la gente optó por armar su propia fiesta y poner su ambiente. Algunos empezaron a saltar y a convivir con algunos fanáticos de Argentina que decidieron quedarse un poco más, mientras que otro grupo empezó a levantar a la gente y hacerlos volar, mandando por los aires a mexicanos, colombianos, niños y grandes.
La atención volvió de lleno al partido con el tiempo extra. Las oportunidades claras de Colombia eran lamentos y una postal en la que todas las manos estaban en la cabeza a manera de incredulidad, en tanto que las atajadas de Camilo Vargas se ganaban la ovación del portero de los Zorros.
Tristeza cafetalera, júbilo suizo y baile para sanar
El momento de máximo drama llegó en la tanda de penales, donde las manos estaban cruzadas frente al rostro para rezar y hubo quien no contuvo las lágrimas del nerviosismo, incluso antes del último cobro. Los goles de Colombia pusieron a todos a gritar, pero fueron apagados con el fallo de Davinson Sánchez, la atajada de Gregor Kobel y el último cobro de Rubén Vargas.
De inmediato, el par de suizos presentes estalló de la emoción, saltaron, se abrazaron y rápidamente fueron rodeados del resto de la afición, que demostró que la rivalidad queda dentro de la cancha, festejó con ellos coreando “Suiza, Suiza” y como ya dicta la costumbre mundialista en México, volaron por los aires.
No hubo festejo cafetalero ante la derrota, pero las penas se fueron rápido cuando empezaron a sonar los vallenatos y la salsa, que pusieron a bailar a los asistentes para cerrar la tarde en el Fan Fest.
NG