Entre risas, luces, y familias completas, el corazón de Guadalajara se transformó en un gran espacio de juego y convivencia durante el festival Bien de Noche, dedicada a celebrar el Día de la Niña y el Niño.
La edición rompió récord de asistencia con más de 180 mil personas que se apropiaron del espacio público, y disfrutaron de actividades culturales, recreativas y deportivas en calles, museos, plazas, parques, jardines y la vía recreactiva nocturna
Desde temprano, los más pequeños comenzaron a apropiarse de sus familias, quienes encontraron en el Centro Histórico un punto de encuentro para compartir, jugar y redescubrir la ciudad desde una mirada más cercana y festiva.
En el circuito de la Minerva, uno de los puntos más concurridos de la noche, los inflables se convirtieron en el epicentro de la diversión. Canchas de fútbol, basquetbol y voleibol reunieron a decenas de niñas y niños que, entre saltos, carreras y goles improvisados, hicieron del espacio público una extensión de su juego.
A lo largo de Paseo Alcalde y otras sedes, la ciudad ofreció un mosaico de experiencias: desde juegos de feria y talleres creativos, hasta cine al aire libre, música en vivo y actividades interactivas que invitaron a todas las edades a participar.
Cada rincón sumó una escena distinta, pero todas con un mismo hilo conductor: la convivencia familiar y el disfrute colectivo.
La noche avanzó entre música, proyecciones y recorridos, mientras las plazas, jardines y andadores se llenaban de vida.
Familias completas caminaron, se detuvieron, exploraron, y rodaron la ciudad en bicis y patines, apropiándose del espacio público de una forma segura y espontánea.
Así, “Bien de Noche” no solo celebró a las niñas y los niños, sino que convirtió al Centro Histórico en un punto de encuentro donde la ciudad se vivió de manera distinta: más cercana, más activa y más compartida.
MB