El pasado domingo 16 de agosto, Pouleth Carbajal hizo historia al convertirse en la primera mujer colimense en cruzar a nado el Canal de La Mancha, considerado el Everest de las aguas abiertas.
Con apenas 24 años, la manzanillense completó uno de los desafíos más exigentes que puedan existir: en un tiempo extraoficial de 14 horas y 8 minutos, recorrió el tramo que separa el sur de Inglaterra con el norte de Francia.
En total, fueron 65.3 kilómetros entre mareas, corrientes y temperaturas que oscilaron entre los 17 y 22 grados centígrados. Carbajal ya había enfrentado anteriormente este reto en modalidad de relevos, pero esta vez decidió volver al mar para afrontarlo completamente sola y cumplir uno de sus sueños más ambiciosos.
“Hace unos meses me invitaron a participar en relevos, pero yo ya tenía en mente cruzar el Canal de La Mancha sola. Entonces, digamos que fue parte de mi preparación y me ayudó muchísimo para darme una idea a lo que me iba a enfrentar, aunque sabemos que el mar es muy impredecible”, comentó Carbajal.
Del miedo al orgullo
Sin embargo, la historia detrás de esta hazaña comenzó mucho antes y tiene un significado que trasciende lo deportivo. Cuando era niña, Pouleth estuvo cerca de morir ahogada en las playas de Manzanillo mientras se encontraba con su hermano. Aquel episodio se convirtió en un trauma y, con el paso de los años, en un miedo que decidió enfrentar hasta transformarlo en uno de sus mayores orgullos.
“Yo no fui una niña que hiciera deporte desde muy pequeña, de hecho comencé la natación cuando tenía 13 años y fue después de que casi muriéramos ahogados mi hermano y yo en Manzanillo. Ese evento marcó un antes y un después para mí, y me ayudó a convertirme en lo que soy".
“Más allá de generar un miedo hacia el mar, disfruto mucho cuando estoy dentro de él. Siempre hablo con él porque, nosotros los nadadores, tenemos la creencia de que nos escucha, entonces siempre se le debe de tratar con respeto”, comentó Pouleth.
La preparación para el desafío tomó meses y contó con el respaldo de sus patrocinadores, Logística Woodwars y Costa Ice, empresa de Tecomán que proporcionó toneladas de hielo para que la nadadora pudiera realizar su aclimatación en Manzanillo y prepararse para las bajas temperaturas del Canal.
El logro también fue resultado del trabajo de un equipo fundamental: su entrenadora Sandra Venegas, su madre Gabriela Cuero, quien fungió como apoyo emocional; la observadora Karina Almanza, encargada de verificar el cumplimiento de la prueba, y el capitán de la embarcación, Paul Foreman.
Así, Pouleth Carbajal convirtió el miedo en resiliencia y escribió una página histórica para el deporte de Colima. Durante más de 14 horas, fue una misma con el mar, al que enfrentó con respeto y determinación hasta alcanzar la otra orilla.
JM