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El Tri se quedó a un paso del sueño; Inglaterra vence 3-2 en el Estadio Ciudad de México

México cayó 3-2 ante Inglaterra y quedó eliminado del Mundial pese a luchar hasta el último minuto 

El Tricolor rozó la remontada ante un rival con diez hombres, pero el sueño mundialista terminó en casa. ESPECIAL
El Tricolor rozó la remontada ante un rival con diez hombres, pero el sueño mundialista terminó en casa. ESPECIAL
Por:  Metropoli

El sueño mexicano terminó. México cayó 3-2 ante Inglaterra en el Estadio Ciudad de México y vio escapar el boleto a los cuartos de final de la Copa del Mundo. Lo que durante horas se sintió como una noche destinada a quedar grabada en la memoria terminó convirtiéndose en una mezcla de orgullo, impotencia y lágrimas para miles de aficionados que jamás dejaron de creer.

El equipo de Javier Aguirre luchó hasta el último suspiro, empujado por una afición que nunca abandonó a los suyos, pero la historia volvió a ser cruel. México murió de pie, dejando el alma en la cancha, aunque eso no alcanzó para mantener vivo el sueño mundialista.

Para Inglaterra fue una noche histórica. Cuatro décadas después volvió a imponerse en territorio mexicano, cicatrizó viejas heridas y, en uno de los escenarios más emblemáticos en la historia del futbol, consiguió el pase a la siguiente ronda bajo el mando de Thomas Tuchel.

Desde el silbatazo inicial, el ambiente fue ensordecedor. El “¡Dale, dale, México!” bajó de las tribunas acompañado del tradicional “¡Olé!”, mientras el nerviosismo se apoderaba de ambos equipos. Los errores, los pases imprecisos y la tensión dominaron el arranque del encuentro. Inglaterra avisó primero con un balón largo que Bukayo Saka aprovechó para ganarle la espalda a la defensa mexicana, aunque la jugada no terminó en peligro.

Poco a poco, México encontró confianza. Gilberto Mora y Roberto Alvarado comenzaron a inclinar la cancha y generaron los primeros avisos. La oportunidad más clara llegó cuando Alvarado envió un centro preciso para Raúl Jiménez, quien conectó un sólido remate de cabeza que obligó a Jordan Pickford a realizar una espectacular atajada para evitar el primero de la noche.

Tras la pausa de hidratación, el apoyo no cesó. La tensión aumentaba conforme avanzaban los minutos, hasta que desde las tribunas nació un grito que resumía el sentir de todo un país: “¿Y si sí? ¿Y si sí?”. Durante algunos instantes, el Estadio Ciudad de México creyó que era posible.

Pero el futbol suele ser despiadado. Cuando mejor se escuchaba el aliento de la afición, Inglaterra golpeó primero. Saka desbordó por la derecha y envió un centro preciso al segundo poste, donde Jude Bellingham apareció completamente solo para conectar un remate de palomita y silenciar de golpe a más de 80 mil aficionados.

El impacto fue todavía mayor al inicio del complemento. Una pérdida de balón en medio campo permitió que Inglaterra desplegara un contragolpe letal. Otra vez, la sociedad entre Saka y Bellingham apareció para firmar el 0-2. En apenas un par de minutos, la ilusión se convirtió en incredulidad. En las tribunas aparecieron los rostros desencajados, las lágrimas y el silencio de quienes comenzaban a sentir que el Mundial se escapaba.

Sin embargo, la afición nunca dejó solo a su equipo. El “¡Sí se puede!” volvió a retumbar con fuerza en el estadio y encontró respuesta dentro de la cancha. En un tiro libre, Ezri Konsa intentó despejar el balón, pero lo dejó servido para Julián Quiñones, quien conectó una espectacular volea para descontar y devolverle la vida a México. El grito de gol fue un desahogo colectivo que volvió a encender las esperanzas.

El impulso fue inmediato. México encontró su mejor versión y fue con todo por el empate. Raúl Jiménez estuvo cerca en dos ocasiones: primero con un disparo que pasó apenas desviado y después con otro cabezazo que Pickford volvió a impedir con una gran intervención.

La segunda mitad comenzó con un nuevo envión anímico para el Tricolor. Jesús Gallardo recibió una dura entrada de Jarell Quansah y, tras la revisión en el VAR, el defensor inglés fue expulsado. El estadio explotó. La superioridad numérica parecía abrir una nueva oportunidad para escribir una remontada histórica.

Pero nuevamente apareció el golpe más duro. En una jugada aislada, Raúl Rangel llegó tarde sobre Anthony Gordon dentro del área. El árbitro señaló el penalti y Harry Kane no perdonó desde los once pasos para marcar el 1-3. Fue otro balde de agua helada para un estadio que apenas unos minutos antes soñaba con la remontada.

Aun así, México nunca renunció. Una falta sobre Brian Gutiérrez terminó siendo revisada por el VAR y el árbitro señaló la pena máxima. Raúl Jiménez cobró con categoría para acercar nuevamente al Tricolor y hacer estallar otra vez las tribunas. Quedaban minutos, quedaba esperanza y el estadio volvió a creer.

Pero el tiempo comenzó a convertirse en el peor rival. Los 80,824 aficionados fueron viendo cómo cada centro, cada intento y cada aproximación terminaban sin destino. Javier Aguirre apostó por un equipo completamente ofensivo, pero México perdió claridad en los últimos metros. La desesperación fue ganando terreno mientras el reloj consumía los últimos instantes del encuentro. 

Entonces llegó el silbatazo final. El sueño terminó. México cayó en casa y quedó eliminado de la Copa del Mundo.

Mientras “Wonderwall”, de Oasis, sonaba por los altavoces y los jugadores ingleses celebraban la clasificación, las tribunas hicieron algo que resumió el sentir de toda una nación. Lejos de los reproches, la afición despidió entre aplausos a un equipo que peleó hasta el final. La historia volvió a repetirse para México. Otra eliminación dolorosa, otro Mundial que terminó antes de lo esperado.

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