Por años, las fiestas patrias en México estuvieron acompañadas por una cita casi obligatoria: ver a Saúl “Canelo” Álvarez encabezar las carteleras estelares del boxeo internacional durante el fin de semana del 15 de septiembre. Sin embargo, este 2026 la tradición se interrumpió de forma inesperada. El pugilista tapatío decidió hacer una pausa en el calendario festivo y postergar su anticipado regreso al cuadrilátero hasta finales de octubre.
Preparación física y asuntos personales frenaron el festejo patrio
El combate contra el francés Christian Mbilli estaba previsto inicialmente para el 12 de septiembre, en el marco de las celebraciones por la Independencia de México. No obstante, el excampeón indiscutido optó por reprogramar el compromiso debido a que no alcanzaba el estado óptimo de preparación física para abrir un campamento de máxima exigencia en los tiempos requeridos.
Álvarez explicó con franqueza que necesitaba atender compromisos familiares antes de entregarse por completo a la disciplina que demanda la alta competencia. Con un año completo de inactividad a cuestas y la consigna de dejar atrás su tropiezo previo frente a Terence Crawford, el jalisciense prefirió evitar riesgos innecesarios. La contienda por el cinturón supermediano del Consejo Mundial de Boxeo quedó fijada definitivamente para el próximo 31 de octubre en Riad, Arabia Saudita.
Tensión verbal y advertencias rumbo a Riad
El aplazamiento no disminuyó los ánimos entre los protagonistas. Christian Mbilli, actual monarca supermediano de 31 años, encendió la rivalidad al llamar públicamente "viejo" al mexicano, argumentando que, si bien conserva una pegada y un contragolpe letal, su potencia física ya muestra signos de desgaste.
La respuesta de Álvarez no tardó en llegar durante su primer careo transmitido por DAZN. El tapatío desestimó categóricamente los comentarios sobre su edad y aseguró que su rival conocerá la diferencia de jerarquía sobre el ring.
SV